
No es fácil ser una Persona Altamente Sensible (PAS) en un mundo acelerado, que exige ritmos rápidos, jornadas extra largas y que está sobrecargado de estímulos e información. Por eso, es común encontrar a PAS que declaran que «preferirían no ser así» y tienen debilitada su autoestima.
El rasgo de la alta sensibilidad es neutro, pero a veces cuesta encajar en un molde que no está hecho a nuestra medida. Como no podemos cambiar el mundo, ni nos beneficia aislarnos de él, la solución pasa por entender nuestra sensibilidad y aprender a vivir con ella: gestionando sus dificultades, potenciando sus fortalezas y creando un estilo de vida a nuestra medida.
Para ayudarte en ese proceso, comparto ocho dificultades comunes de las PAS. Por supuesto, cada persona es única, y este rasgo se combina con otras características del temperamento, experiencias de vida y muchos otros factores. Así que lo que leerás a continuación son generalidades
1. Sobrepensamiento y rumia excesiva
Las PAS tenemos una forma particular de recibir y procesar la información del entorno. Captamos muchos datos y solemos analizarlos en profundidad, evaluando y comparando eventos pasados y presentes para intentar anticiparnos a posibles problemas futuros.
Este proceso mental a veces nos deja «pillados», sin poder avanzar, cuando no encontramos la solución «perfecta» al problema que nos preocupa.
2. Dificultad en la toma de decisiones y/o pasar a la acción
Captar mucha información y analizarla en exceso nos lleva a considerar demasiadas opciones y a ser más conscientes de las implicaciones de nuestros actos. A esto se suma que no nos gusta equivocarnos, ya que solemos querer «acertar a la primera».
Como resultado, muchas PAS tienen dificultades a la hora de tomar decisiones por miedo a cometer un error. En consecuencia, a menudo optamos por no actuar y nos quedamos en la zona de confort.
3. Sobreestimulación y estrés
Las PAS captamos más información externa que el resto a través de los sentidos (vista, olfato, oído, tacto y gusto), pero también más información interna (sensaciones, emociones, dolor, hambre, sueño, etc.).
Todos estos datos van llenando nuestro cerebro como el agua llena un vaso. Cuando llega más de la que cabe, el vaso rebosa. En ese momento, sentimos que colapsamos y perdemos el control.
Si esto ocurre de forma continuada en el tiempo, se convierte en estrés crónico y, si no lo gestionamos, puede derivar en ansiedad.
4. Reactividad emocional
Las PAS sentimos todo muy intensamente: tanto las emociones agradables (amor, alegría, belleza…) como las desagradables (miedo, tristeza, ira…).
En muchas ocasiones podemos sentirnos desbordados, atrapados por la emoción, y reaccionar de forma impulsiva, sin poder controlarnos en el momento.
5. Exceso de empatía y complacencia
Las PAS solemos ser personas muy empáticas, con una gran capacidad para ponernos en el lugar del otro, hasta el punto de llegar a sentir lo mismo que la otra persona. Por eso, solemos saber qué necesita el resto para sentirse bien y nos gusta ayudar y complacer.
Cuando esta empatía es excesiva, podemos olvidarnos de nuestras propias necesidades y tener dificultades para poner límites. Además, es frecuente que evitemos conflictos, incluso llegando a «tragar» con situaciones y personas que nos perjudican.
6. Agotamiento y cansancio
Las PAS tenemos un sistema nervioso más fino, que capta y procesa mucha información, tanto del exterior (a través de los sentidos y emociones ajenas) como de nuestro interior (pensamientos, emociones, hambre, sueño…).
Es como si nuestra piel fuera más fina que la del resto, lo que nos hace saturarnos antes. Por eso, solemos cansarnos más rápido, tanto física como mentalmente. Además, esta forma de procesamiento profundo puede dificultar el sueño, contribuyendo aún más al agotamiento.
7. Dificultades en las relaciones sociales
El tema de las relaciones sociales y las PAS da para mucho, pero en general no solemos encajar con todo el mundo. Es común que muchas PAS se sientan incomprendidas, ya que les cuesta encontrar relaciones a su medida.
Algunas incluso llegan a aburrirse con sus amigos o pareja, porque las conexiones superficiales no les resultan satisfactorias.
8. Dificultades en el contexto laboral
Muchas PAS sienten que no encajan en la mayoría de ambientes laborales de la sociedad actual (competitividad, ritmos frenéticos, exceso de estímulos, presión…).
Si para cualquier persona ciertos entornos de trabajo pueden ser tóxicos, para las PAS son aún más perjudiciales, afectando directamente su salud física, emocional y mental.No es raro encontrar PASquemadas, desmotivadas y estresadas en sus trabajos, sin encontrar la forma de sentirse bien en el entorno laboral.
¿Te has sentido identificada?
Vivir siendo PAS no siempre es sencillo, pero hay algo que sí está en tu mano: conocerte mejor y adquirir las herramientas necesarias para gestionar tu sensibilidad y potenciar sus fortalezas.
Puedes dejar atrás los estilos de vida que no son para ti y construir uno que respete tu naturaleza.
Si necesitas ayuda para lograrlo, te invito a trabajar conmigo. Juntas podemos diseñar estrategias para que tu sensibilidad sea una aliada en lugar de un obstáculo. Obtendrás las herramientas necesarias para vivir con más equilibrio y bienestar.
Hablemos: contacta conmigo y reserva la primera sesión gratuita
Únete a mi newsletter y recibe contenido exclusivo sobre alta sensibilidad y crecimiento personal.
Suscríbete aquí: al final de mi página tienes el registro
